martes, 15 de junio de 2021

Presentación Digital "Paisaje Urbano" (Halley ediciones)

 



Hola a todos.

Quería contarles de mi nuevo libro que verá la luz en julio. Lleva de título "Paisaje Urbano". Es un recorrido en prosa y verso con la ciudad como objeto de estudio, cómo personaje central. Un poemario que intenta entender y describir esa unidad multiforme que se expande ante nuestros ojos y por obra de nuestras manos. Que nos contiene en el sentido más amplio de esta palabra. Como dice uno de sus poemas: "Ese Leviatán de concreto" con su esplendor y su decadencia.

Es en sus calles, en sus habitantes, en sus manifestaciones es donde el poeta encuentra belleza. El libro es también una oda de amor a un espacio que considero mi hogar. El viejo ideal romántico que aún persiste. El mismo que Baudelaire encontró en la contradicción, en el mal, o Bukowski tránsito desde el fracaso. El ideal que todavía buscamos en un mundo destruido, en la permanencia del individuo, en el arte como salvación. Somos hijos de ese romanticismo del cual renegamos.  

Sin embargo creo que el libro no se agota ahí. Hay también un intento de transformar el yo poético, de ficcionalizarlo. Buscar en los paisajes que ofrece la ciudad historias de otros tiempos, de otros individuos. Expandir la poesía al terreno de la fantasía y la ciencia ficción. Si la primera persona nos toma desde todos los puntos de nuestra experiencia, entonces inventemos con ella nuevos horizontes. Fragmentémosla, sola se encargara de volver sobre nosotros mismos. No podemos escapar a las costumbres de nuestro tiempo, pero de esa tensión también sacaremos algún sentido. 

 Esas fueron las bases de este proceso. Creo que hay pasajes donde se puede encontrar algo novedoso. Algunos poemas que exploran esos territorios. “Sepia” o “En mi encierro”, son los ejemplos más logrados o los que a mí más me gustan. Otros, pienso en “Hospital público” o “Primavera porteña”,  transitan el realismo más duro, la poesía social. Estos últimos fueron escritos hace un tiempo cuando todavía la poesía que descubrí en Carver me obnubilaba (lo sigue haciendo) y empezaba a descubrir en Dalton una mirada social latinoamericana. Les guardo mucho cariño pero procuro cuidadosamente no volver sobre ellos. Tal vez sus futuros lectores puedan apreciar si hay algo de esto en esos versos.   

Como sea, todos los poetas somos deudores de otras obras más contundentes y solidas que las nuestras. No creo que haya motivo para esconderlo. En mi caso, la poesía es siempre un homenaje a los grandes maestros. Escribo leyéndolos. Espero, humildemente, que este libro sirva para acercar, a lectores que no son dados en este género, a esos grandes libros.

La literatura es un viaje al pasado y una proyección al futuro. La actualidad es siempre esquiva. Para los poetas, el presente es un camino de incertidumbre y frustraciones constantes que solo encuentra alivio en los preciosos momentos de la creación. Ya puedo sentir vergüenza por estos poemas escritos hace poco tiempo, no recuerdo los sentimientos que me llevaron a escribir los viejos poemas y no tengo idea que deparan mis futuros textos. El presente de este libro, es para mí, pasado. Como sea, espero, en el mejor de los casos, que lo disfruten. Por mi lado seguiré aprendiendo, anhelando un próximo libro más mordaz, más crítico y menos convencional. Como dice Roberto Arlt en su prólogo a Los lanzallamas, “El futuro es nuestro por prepotencia de trabajo”. Aunque el gran público prefiera leer en sus celulares sedantes versos que les alegren las mañanas, seguiremos escribiendo poemas que interpelen el sentido estanco de nuestra sociedad. La literatura en la que creo, incomoda, molesta, reinventa. No sé si estoy a la altura de estas palabras, pero no voy a dejar de intentarlo “Un libro tras otro”. Como escribí en algún lugar ya olvidado, “el tiempo dirá quién soy, en este momento poco me importa”.

 

                                                                                              Julián Ferreira

 

No quiero dejar de agradecer a Mariana Kruk, guía y compiladora de este proyecto, a Halley ediciones por confiar en mi trabajo, dándole valor y cariño, a Andrés Muller por crear esa imagen maravillosa que lleva la tapa.

Por último, agradecer especialmente a Carlos Penelas, mi maestro, y a su taller literario en la calle Viamonte, donde escribí gran parte de los poemas que lleva este libro.

 

Comparto el link de pago para quien quiera hacerse un ejemplar  https://mpago.la/2ACm3hx .

O bien pueden pedírmelo directamente a mí por la via que quieran o en la página de la editorial https://halleyediciones.wordpress.com/2021/06/01/paisaje-urbano-de-julian-ferreira-preventa/

 

Tambien puede conseguirlo pidiéndomelo por cualquiera de estos medios.

 

 

Fb. Julian Ferreira

@julito.esposito

            julianferreira.f.c@gmail.com

 

Se agradece mucho la difusión y la lectura de este mail.

viernes, 28 de agosto de 2020

Diez grandes cuentos de la literatura norteamericana

 

Diez grandes cuentos de la literatura norteamericana

Julián Ferreira

            El siglo XX de la literatura norteamericana es deslumbrante. El proceso artístico e histórico que se da en ese país es comparable solo con el siglo XIX en Rusia, el Boom Latinoamericano o el Siglo de Oro de la Literatura Española. Durante esta época la sociedad estadounidense dió a luz escritores coetáneos y geniales. Sin ningún esfuerzo me vienen a la cabeza Faulkner, Hemingway, Carver, Buwkoski, Flanery O´Conors. Podría nombrar más sin bajar la pretensión de excelencia. Todos ellos fueron contemporáneos, muchos se conocieron, dialogaron personalmente o a través de sus obras y ensayos. Algunos formaron corrientes literarias que marcaron escuela y estilo, el Minimalismo, el Realismo Sucio, el Gótico Sureño, se pueden destacar entre otras. Pero no dejan de ser etiquetas de las cuales los mismos autores reniegan.

Como sea, toda selección y compilación en el arte es caprichosa e injusta. Las palabras no son de nadie y son de todos.  Como dice Tolstoi, el arte es solo una forma de comunicación que tiene como objetivo trasmitir un sentimiento. No hay arte mejor que otro en términos objetivos.

            Personalmente amo esta literatura. Especialmente a Raymond Carver, con quien, a cada paso que doy en su obra descubro algo que me está dirigido. Agradezco a ese hombre por sus escritos. En cuanto al resto de los cuentos, todos me resultan grandiosos y fascinantes. Incluso todos ellos juntos, su época y la historia de su país, me parece muy estimulante a la hora de afrontar el tiempo y el esfuerzo que implica leer. Con todos estos  cuentos he sentido, al terminarlos, un placer similar y exquisito,  y el deseo imperioso de leer más. Creo que eso es meritorio. Creo, también, que es lo que deseo cuando escribo. Y sin lugar a dudas es mi objetivo al facilitar esta lista. Dar a conocer obras que me han dado placer y que espero se lo den a otras personas.  

            No hay un orden válido de lectura. Son cuentos que se pueden leer de un tirón, algunos más largos que otros. Muchos de ellos, como El Nadador de Cheever, son clásicos muy difundidos, no quería por eso dejar de incluirlos. Otros, en cambio, se han visto desdibujados por las grandes obras de sus autores. Es el caso de Un recuerdo navideño de Capote, que descubrí esta mañana y que terminé de leer entre lágrimas. No puedo destacar ninguno, simplemente me es imposible.Les recomiendo que busquen aquel que sientan que les habla a ustedes y de allí pasen a bucear por la obra del autor, ha descubrirlo, a quererlo.  La literatura, como todo el conocimiento, es un placer que se adquiere en la costumbre. No es fácil pero, tal vez por eso, es hermoso.

Sin más palabras les dejo estas obras de arte al alcance de su mano. Espero las disfruten.                                                                             

-          Bufón en negro

William Faulkner (1897-1962)

https://literatura.us/idiomas/wf_bufon.html

-          Colinas como elefantes blancos

Ernest Hemingway

https://literatura.us/idiomas/eh_colinas.html

-          Un hombre bueno es difícil de encontrar

Flannery O´connors (1925-1964)

https://lecturia.org/cuentos-y-relatos/flannery-oconnor-un-hombre-bueno-es-dificil-de-encontrar/2274/

-          El nadador

John Cheever (1912-1982)

https://ciudadseva.com/texto/el-nadador/

-          Un día perfecto para el pez banana

J.D Salinger (1919-2010)

https://www.lainsignia.org/2002/noviembre/cul_050.htm

-          El transeúnte

Carson McCullers (1917-1967)

https://literatura.us/idiomas/cmc_eltrans.html

-          Conservación

Raymond Carver (1938-1988)

https://www.literatura.us/idiomas/rc_conserva.html

-          El peatón

Ray Bradbury (1920-2012)

http://www.liceotr.cl/biblioteca_digital/Ray%20Bradbury%20-%20El%20Peaton.pdf

-          Un recuerdo navideño

Truman Capote (1924-1984)

https://www.elestanteliterario.com/textoteca/un-recuerdo-navideno-truman-capote

-La llave

Eudora Welty (1909-2001)

https://www.literatura.us/idiomas/ew_llave.html

 

sábado, 2 de noviembre de 2019

Poemas | Galicia Digital

Poemas | Galicia Digital:Azul

Poemas publicados en España por Galicia Digital


El cielo de las cuatro de la tarde
Camino entre dos mantos de tierra fértil y plana.
A un lado del camino
hay una casa abandonada.
Contrasta con el cielo de las cuatro de la tarde.
Azul intenso,
con nubes blancas,
amontonadas y tumultuosas.
Siento una gran curiosidad por esa casa.
No puedo dejar de mirarla.
Parado en medio del prado.
¿Cómo será vivir ahí?
Entre los escombros.
Como será perderme para siempre
en una casita abandonada,
al costado del camino,
con un cuaderno y un lápiz.
Pasar todos los días describiendo ese cielo
y esas nubes,
tan blancas,
como grandes y lejanas ciudades.


Implacable
Entre mis vértebras.
Entre mis pulmones y mi corazón.
En las venas.
Por mi sangre.
Por mi aire.
En mi espacio.
En mis ideas.
Entre las costuras de mis recuerdos.
En cada mañana,
en las noches,
en mis sueños.
En la música.
En las calles de mi ciudad.
En algún cuadro.
En los libros que leo,
en mis poemas,
en el vino.
Inundándolo todo, todo el tiempo.
Me gustaría dejarte,
pero no me basto a mí mismo,
no entro en mi,
no me alcanza el tiempo.
Y no sé cómo construirte.
Sólo encuentro retazos,
por todas partes, en todos lados. 
  

Inconsciente
Yo, solo,
tirándole piedras a un tanque de guerra
en un plaza sin árboles.


Azul
El río está tranquilo.
Las pocas personas que andan por el pasto,
entre bancos y árboles,
lo hacen en silencio.
Me permiten leer y pensar.
Descansar, por un rato, del caos porteño.
Sé que en algún momento voy a tener que subirme a mi bici,
atravesar la costanera, pasar la manifestación, esquivar el tránsito,
escuchar las noticias incendiarias, ocuparme de mis cosas.
Lo haré.
Llegaré a mi casa, oscura.
Me sentaré frente a la computadora,  
trataré de conquistarlo todo
con la ingenua ilusión
de encontrar en ello el amor que reclamo.
Lo haré.
Escribiré mil páginas, viajaré por el mundo,
conoceré a tantas personas como pueda.
Las amaré con la mayor intensidad que haya en mi.
Lo haré.
Aunque pierda la vida intentándolo.
Aunque sea un afán estúpido, sin sentido.
Aunque me aterre el ridículo.
Lo haré y volveré acá,
siempre.
Con mi bici, mi cuaderno, mi mochila.
A éste banco.
A escuchar el oleaje lamiendo las piedras negras.
A mirar este río de aguas ocres, éste cielo azul intenso.  
El tiempo dirá quién soy.
En este momento poco me importa.



                                                                                                                                             Julian Ferreira








sábado, 29 de junio de 2019

Hijos de las máquinas (Publicado en la antología poética Más allá del espejo)

Hijos de las Máquinas

El tiempo pasa.
Debajo de las uñas siento la piel curtida,
el metal y el agua fría,
las gotas de grasa que recorren mi espalda.
Entre los discos de la columna
el líquido espumoso hirviendo sobre el acero.
Mientras, el tiempo pasa.
Los coches dejan de escucharse,
los pájaros desaparecen de las ventanas.
Trepa por el pulmón de la manzana,
entre caños y cables, el hollín,
deja su marca.
Imborrable en la memoria de los pibes
que se asoman y miran desde las medianeras, el patio,
vacío y sucio.
Afuera, la gran ciudad,
caliente todavía, prohibida para ellos,
desaparece.
Mientras, el tiempo pasa.
Se hace de noche, de a poco,
yo sigo trabajando a cambio de nada,
como los demás.
Hijos de las máquinas,
fumándose las horas, adorando pantallas,
desesperados de belleza,
orgullosos de ellos mismo,
ebrios de toda esa guita que no tienen.
Y no van a tener.
Nunca.
Mientras, el tiempo pasa.

sábado, 15 de junio de 2019

Perfectos desconocidos




Perfectos desconocidos
Me escribió un amigo
para contarme de un poeta.
De su casa,
de su obra signada, de montañas y pájaros.
De su vida tranquila, de pueblo y monte.
Mi amigo anda en ese mundo.
Me preguntó si conocía al poeta
y le dije que no.
Ni siquiera ahora, unas horas más tarde,
me acuerdo de su nombre.
Sus poemas quedaron flotando por ahí,
anónimos.
Como mi propio pájaro,
azul con manchas rojas,
anónimo también.
Flotando por  calles de asfalto.
En los libros que leo.
Nadando en ríos de vino.
Nadando y cantando,
a paso lento,
entre la multitud citadina,
entre millones de rostros desconocidos,
sin nombres,
como todos nosotros.



Publicado--->   https://palabrabierta.com/tres-poemas-de-julian-ferreira/

miércoles, 29 de mayo de 2019

Comienzo de viaje


Comienzo de viaje
Enfrente de un parque soviético.
Como del cerebro de una mujer,
el miedo de destruir sus ideas.
Sus recuerdos y los míos.
El sol, la luz.
Las flores negras a mi lado.
Un viaje que empieza.
Una hoja en blanco.
La imposibilidad de escribir de un tirón,
todo lo que siento, lo que vivo.
El viento placentero en la incertidumbre,
en la convicción
y el deseo
de no perder un minuto de mi vida
queriendo ser alguien que no soy.

Bien lejos


Bien lejos
Cumpleaños número treinta y cuatro.
Recibo muchos más mensajes de los que mando en un año.
Gente que me quieren.
Sólo eso alcanzaría para hacer sentir a una persona feliz.
Pero durante la mañana, cuando me levanto,
escucho la lluvia golpeando el techo del patio.
Acostado con mi gata, durmiendo.
Y la lluvia afuera.
Lo primero que pienso es en la bici
y enseguida suspender mis compromisos sociales.
Pero obvio, no puedo, es mi cumpleaños.
Me deprimí. Y seguí así todo el día.
Como explicarles
lo que una mañana lluviosa de domingo
puede hacer con mi cerebro.
Horas más tarde, rodeado de gente,
frente al fuego de una vela,
sonriendo como un idiota;
deseando, intensamente,
subirme a la bicicleta y pasar horas, días , años.
El movimiento mecánico,  el viento de frente,
la ciudad a los costados
y la música recorriéndome el cuerpo.
Sin pensar.
Lejos, bien lejos, donde nadie sepa mi nombre.


                                                                           Julian Ferreira